<<” La vida es un viaje sin retorno donde se parte y se llega de frente..”>>
El cuadro se apresta como la antesala de un réquiem, con las náufragas notas sostenidas por el instinto y la esperanza. Es bellísima la cadencia y el gesto de los actores. “Viajan” sobre una solución escenográfica multifuncional y metafórica: especie de lápida-ataúd, isla y alas que remiten al hilo de la vida. Aquí, los elementos sonoros son negros, aires de letanía sugerentes que saben a madera y algodón. También el vestuario destila un sabor ligero, perseverante.
El movimiento y los desplazamientos de los actores, figuras en forma de ondas que se expanden para llegar a una poética certera, traducen con gracia las múltiples aristas del “viaje” de la emigración. Este es el tema: mosaico del mundo, sumido y encarcelado por las pulsiones más destructivas: el miedo, la ignorancia, la intolerancia..En suma, LA VIOLENCIA. En estos mares habitados, obra
puesta en escena por 2RC Teatro, Compañía de repertorio, late fuertemente la vida y el teatro.
Los actores, en esta caja de resonancia, viajan y saltan con sus
personajes entre los distintos espacios metafóricos-temporales sin dejar de remitirnos en todo momento a lo esencial. La suma integrada de todos, deviene “el corpus” total de la obra: “nace el actor que representa todas las voces de un sueño desesperado y, por encima de todo, vital”. A la muerte, también, se la combate con la vida. Los Mares Habitados, la obra, se nutre adoptando el aire y el tono, hermoso y juguetón, de una gran tradición africana: el relato oral en el seno de una profunda interrelalación generacional en la familia, conexión entroncada con un sentido de la continuidad vital de los seres y el mundo, verdaderamente emocionante e iniciador. A este punto, asoma la ironía distanciada por los ritmos multidisciplinares del hecho teatral. El abanico se despliega al natural, como una paleta de colores. El ensamblaje se muestra y refuerza con nitidez armónica. Todos están en sus puestos, ya puede sonar la música..La obra no está exenta de humor, pero “las voces” que llegan al público son trágicas, quizás porque también lo es la emigración, sus circunstancias y las consecuencias. Sinceramente, estos Mares Habitados por personas, “el equipo entero” de esta estupenda puesta en escena, es un gesto vivo, principio de otros muchos que les seguirán. ¡¡Chapeau!! 2RC prosigue levantando el telón y, también, el listón. Su “sello” resuena como sinónimo de calidad, rigor y buen hacer. Sin duda, una referencia para el público.